Habrá agua, fuego, y un recipiente para cada uno de ellos. Los mezclas sólo si realmente es necesario, aunque todavía falta mucho tiempo para que los utilices. La luz, la sensación material, y el aire, entrarán por el extremo opuesto del tunel, no es necesario avanzar hacia él en lo mas mínimo, los elementos se trasladan en simetría, entran y forman cuerpos en orden orgánico.
No habrá partículas ni reacciones visibles, todo será inherente. La mente se ocupa únicamente de la letra siguiente, de la palabra siguiente, del texto completo.
Repetía, memorizaba, leía, y regresaba al inicio. No comprendo, no comprendo, ¡NO COMPRENDO!
El próximo minuto fue claro, razonablemente comprensible. ¿Soy únicamente yo el que estaba atrapado en el texto? Sí, al inicio era sólo yo.
Me despido de la recepcionista con una cansada sonrisa. Trabajar en ventas, ver clientes, continuamente asistir a seminarios sobre nuevos productos, despedirme de la recepcionista y volver al día siguiente. Un pie autómata que sigue al otro sin saber que él es el seguido.
No había comprendido siquiera las primeras líneas de este texto ¿y pretendería hacerlo ahora?, ¿con qué fuerza?, ¿con qué propósito? Había llegado al final y el agua, el fuego, la luz, la sensación material, y el aire aún no habían entrado.
Estaba rendido, con tan sólo un movimiento más por hacer: ¡Correr, huír!
Entonces todo se detuvo. Sólo silencio, sólo dos recipientes frente a mí. El agua y el fuego serían entonces mezclados. El origen coincidía ya con el extremo opuesto del tunel. La voz de la recepcionista, la luz, la sensación material, y el aire, llevaron la escena a mi mente en una sola imagen, y entonces desperté.